Cuidar(se) para construir salud: una mirada diferente al bienestar

Una invitación a comprender la salud desde la salutogénesis, reconociendo la importancia del autocuidado, los vínculos, los recursos comunitarios y las condiciones de vida.

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NatachaCCGS

10/11/20264 min read

Spanish health poster with green leaves and text reading Cuidar para construir salud: una mirada diferente al bienestar.
Spanish health poster with green leaves and text reading Cuidar para construir salud: una mirada diferente al bienestar.

¿Y si, además de preguntarnos por qué enfermamos, comenzáramos a preguntarnos qué nos ayuda a mantenernos saludables?

Habitualmente hablamos de salud a partir de la enfermedad, los síntomas, los diagnósticos y los tratamientos. Sin embargo, nuestra salud es mucho más que la ausencia de enfermedad. También está relacionada con las condiciones en las que vivimos, las relaciones que construimos, los recursos de los que disponemos y las posibilidades que tenemos para afrontar las dificultades cotidianas.

De la enfermedad a los procesos que generan salud

Durante mucho tiempo, gran parte de la investigación y la práctica sanitaria se ha centrado en identificar las causas de las enfermedades, prevenirlas y tratarlas. Este conocimiento ha sido y continúa siendo fundamental.

Pero existe otra pregunta que también merece nuestra atención: ¿qué hace posible que las personas mantengan o desarrollen salud, incluso cuando atraviesan circunstancias difíciles?

Esta pregunta constituye el punto de partida de la salutogénesis, un enfoque desarrollado por el sociólogo médico Aaron Antonovsky durante la segunda mitad del siglo XX.

Antonovsky propuso comprender la salud y la enfermedad como parte de un continuo dinámico, en el que las personas pueden desplazarse a lo largo de su vida. Su modelo destaca la importancia de los recursos personales, sociales y materiales que ayudan a afrontar las tensiones y desafíos de la existencia [1].

Uno de sus conceptos centrales es el sentido de coherencia, que comprende tres dimensiones:

  • Comprensibilidad: percibir que aquello que sucede puede comprenderse y tiene cierta estructura.

  • Manejabilidad: reconocer que existen recursos disponibles para afrontar las demandas de la vida.

  • Significatividad: encontrar motivos y sentido para implicarse en los desafíos que se presentan.

La investigación ha encontrado asociaciones entre un mayor sentido de coherencia y diferentes dimensiones del bienestar, especialmente la salud percibida [2].

No significa que las personas puedan evitar cualquier enfermedad mediante una determinada actitud. Significa que comprender nuestras experiencias, disponer de recursos y encontrar sentido puede formar parte de los procesos que favorecen nuestra salud.

El contexto también importa

Con frecuencia recibimos recomendaciones sobre cómo vivir de manera más saludable: descansar, alimentarnos adecuadamente, realizar actividad física, gestionar el estrés o dedicar tiempo a nuestro bienestar emocional.

Son recomendaciones importantes. Sin embargo, no todas las personas disponen de las mismas oportunidades para llevarlas a la práctica.

¿Cómo descansar cuando las condiciones laborales no lo permiten? ¿Cómo encontrar tiempo para el autocuidado cuando se acumulan las responsabilidades familiares? ¿Cómo mantener determinados hábitos saludables cuando existen dificultades económicas, inseguridad habitacional o falta de acceso a recursos básicos?

Nuestra capacidad para cuidar la salud está profundamente relacionada con nuestras condiciones de vida.

La Organización Mundial de la Salud, en su Informe mundial sobre los determinantes sociales de la equidad en salud (2025), destaca que las circunstancias en las que nacemos, crecemos, vivimos, trabajamos y envejecemos, así como la distribución del poder y los recursos, influyen de manera decisiva en las desigualdades de salud [3].

Por tanto, hablar de bienestar también implica hablar de vivienda, trabajo, educación, cultura, relaciones sociales, participación comunitaria y derechos.

No podemos comprender plenamente los comportamientos relacionados con la salud sin comprender las condiciones en las que esos comportamientos tienen lugar.

Cuidarnos, cuidar y ser cuidados

Otra de las ideas que nos atraviesa es que el cuidado no puede entenderse exclusivamente como una responsabilidad individual.

Somos seres interdependientes. A lo largo de nuestra vida necesitamos vínculos, apoyo, reconocimiento y condiciones que permitan sostener nuestra existencia cotidiana.

El autocuidado es importante, pero también lo son las redes de apoyo, los espacios de encuentro, las relaciones de confianza y los recursos comunitarios.

La propia Organización Mundial de la Salud reconoce el autocuidado como una capacidad que involucra a personas, familias y comunidades, y que puede desarrollarse con o sin apoyo directo de profesionales sanitarios [4].

Esta perspectiva conecta con los principios de la promoción de la salud recogidos en la Carta de Ottawa (1986), que destaca la necesidad de fortalecer la acción comunitaria, desarrollar capacidades personales, crear entornos favorables y promover políticas públicas saludables [5].

Desde esta mirada, construir salud implica reconocer nuestras capacidades, pero también las relaciones, los recursos y las condiciones que hacen posible utilizarlas.

Cuidarse no debería convertirse en una nueva exigencia individual que ignore las desigualdades o responsabilice a las personas de circunstancias que no pueden controlar.

El cuidado es también una cuestión colectiva.

Un recorrido para comprender y construir salud

A lo largo de las próximas semanas compartiré diferentes contenidos. Cada publicación abordará un tema concreto, combinando conocimientos científicos, ejemplos cotidianos y reflexiones que nos permitan relacionar lo aprendido con nuestras experiencias.

La intención no es ofrecer recetas universales ni trasladar toda la responsabilidad del bienestar a cada persona, sino compartir conocimientos que nos ayuden a comprender mejor nuestra salud e identificar aquello que podemos fortalecer, proteger o transformar, individual y colectivamente.

Una invitación a seguir pensando la salud

Este espacio nace también del deseo de hacer más accesibles los conocimientos sobre salud, bienestar y cuidado.

Desde mi experiencia en medicina familiar y comunitaria, neurociencias y psicología clínica, considero especialmente importante construir puentes entre el conocimiento científico y las realidades cotidianas de las personas.

La divulgación científica puede ayudarnos a comprender cómo funciona nuestro organismo, pero también a reconocer las relaciones entre nuestra biología, nuestras experiencias y el mundo que habitamos.

Porque cuidar la salud no consiste únicamente en modificar comportamientos individuales. También implica construir vínculos, comunidades y condiciones de vida que permitan vivir mejor.

Te invito a acompañarme en este recorrido.

La salud no es solamente algo que tenemos o perdemos. También es algo que construimos, sostenemos y compartimos.

Referencias bibliográficas

  1. Antonovsky A. Unraveling the Mystery of Health: How People Manage Stress and Stay Well. San Francisco: Jossey-Bass; 1987.

  2. Eriksson M, Lindström B. Antonovsky's sense of coherence scale and the relation with health: a systematic review. J Epidemiol Community Health. 2006;60(5):376-381.
    https://doi.org/10.1136/jech.2005.041616

  3. World Health Organization. World report on social determinants of health equity. Geneva: WHO; 2025.
    https://www.who.int/publications/i/item/9789240107588

  4. World Health Organization. WHO guideline on self-care interventions for health and well-being, 2022 revision. Geneva: WHO; 2022.
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK582359/

  5. World Health Organization. Ottawa Charter for Health Promotion. Ottawa: First International Conference on Health Promotion; 1986.
    https://www.paho.org/en/documents/ottawa-charter-health-promotion