¿Qué es la salutogénesis? Una forma diferente de entender la salud

Descubre qué es la salutogénesis, el sentido de coherencia y cómo los recursos personales y comunitarios nos ayudan a construir salud.

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NatachaCCGS

10/18/20266 min read

Spanish infographic about salutogenesis and self-care featuring green leaves on a soft pastel background.
Spanish infographic about salutogenesis and self-care featuring green leaves on a soft pastel background.

🌿 ¿Por qué algunas personas consiguen afrontar situaciones difíciles y mantener recursos para su bienestar, incluso cuando sus circunstancias son especialmente adversas?

Cuando hablamos de salud, solemos pensar en enfermedades, factores de riesgo, síntomas, diagnósticos y tratamientos. Es una mirada necesaria, que ha permitido importantes avances en la prevención y la atención sanitaria.

Sin embargo, existe otra pregunta que también merece nuestra atención: ¿Qué procesos y recursos nos ayudan a construir y sostener la salud?

Esta pregunta constituye el punto de partida de la salutogénesis, una perspectiva que nos invita a ampliar nuestra manera de comprender la salud y el bienestar.

🌿 ¿Qué significa salutogénesis?

El término salutogénesis hace referencia al origen o generación de la salud.

El sociólogo médico Aaron Antonovsky desarrolló este enfoque durante la segunda mitad del siglo XX, proponiendo prestar atención no solamente a los factores que producen enfermedad, sino también a aquellos que favorecen la salud. Su planteamiento no pretende sustituir el conocimiento biomédico, sino complementarlo.

Mientras que el enfoque patogénico se interesa principalmente por las causas y mecanismos de la enfermedad, la perspectiva salutogénica dirige su atención hacia los recursos y procesos que permiten afrontar las tensiones de la vida y avanzar hacia una mayor salud.

Desde esta perspectiva, la salud no se entiende como una condición estática ni como un estado perfecto que debemos alcanzar.

La salud es un proceso dinámico que se desarrolla a lo largo de nuestra vida, en interacción constante con nuestro entorno. La salud y la enfermedad no son dos mundos separados. Una de las aportaciones de Antonovsky fue proponer el concepto de continuo salud-enfermedad.

Tradicionalmente, tendemos a clasificar a las personas como sanas o enfermas. Sin embargo, nuestra realidad es mucho más compleja.

  • Una persona puede vivir con una enfermedad crónica y, al mismo tiempo, experimentar bienestar emocional, mantener relaciones significativas, participar en su comunidad y desarrollar proyectos que aporten sentido a su vida.

  • Del mismo modo, una persona sin un diagnóstico médico puede encontrarse en una situación de agotamiento, aislamiento social o sufrimiento emocional.

El continuo salud-enfermedad es una propuesta conceptual que permite comprender la salud como un proceso dinámico, en lugar de reducirla a dos categorías excluyentes.

No pretende sustituir los diagnósticos médicos ni las herramientas clínicas de evaluación. Su aportación consiste en reconocer que las personas pueden experimentar diferentes grados de bienestar y disponer de recursos para favorecer su salud, incluso cuando conviven con una enfermedad. Esto no significa que debamos minimizar las consecuencias de las enfermedades.

Significa reconocer que la salud tiene diferentes dimensiones y que nuestra posición en ese continuo puede cambiar a lo largo del tiempo.

🌿 ¿Qué nos ayuda a afrontar las dificultades?

Antonovsky introdujo el concepto de Recursos Generales de Resistencia, para referirse a características y recursos personales, sociales, culturales y materiales que pueden facilitar el afrontamiento de las tensiones.

Estos recursos pueden encontrarse en distintos ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo:

  • Disponer de conocimientos y habilidades para comprender lo que nos sucede.

  • Contar con una vivienda segura y condiciones materiales adecuadas.

  • Tener estabilidad económica y acceso a servicios esenciales.

  • Mantener relaciones de confianza y redes de apoyo.

  • Participar en espacios comunitarios donde sentirnos escuchados y acompañados.

  • Acceder a información, educación y atención sanitaria de calidad.

No todos los recursos son individuales, ni todas las personas tienen las mismas posibilidades de acceder a ellos. Y esta cuestión es fundamental.

Con frecuencia hablamos de resiliencia, adaptación o capacidad de afrontamiento como si fueran cualidades exclusivamente personales. Sin embargo, nuestra capacidad para responder a las dificultades también depende de los apoyos disponibles y de las condiciones en las que vivimos.

No es lo mismo afrontar una situación difícil en soledad que hacerlo contando con apoyo, seguridad y recursos.

🌿 El sentido de coherencia: comprender, manejar y encontrar sentido

Otro concepto central del modelo salutogénico es el Sentido de Coherencia. Antonovsky lo describió como una orientación general hacia la vida que integra tres dimensiones relacionadas entre sí.

  1. Comprensibilidad: entender lo que nos sucede

Se refiere a la posibilidad de percibir lo que ocurre a nuestro alrededor como algo relativamente comprensible, organizado o explicable. No significa entenderlo todo ni tener respuestas para cualquier situación.

Significa disponer de información y marcos de referencia que nos ayuden a interpretar nuestras experiencias.

Por ejemplo, comprender qué está sucediendo cuando recibimos un diagnóstico médico puede ayudarnos a reducir la incertidumbre y participar de manera más informada en las decisiones relacionadas con nuestra salud.

  1. Manejabilidad: reconocer los recursos disponibles

Hace referencia a la percepción de que existen recursos a nuestro alcance para afrontar las demandas que se presentan. Estos recursos pueden ser propios, pero también pueden proceder de otras personas, instituciones o redes comunitarias.

La manejabilidad no implica tener que resolverlo todo individualmente. Saber que podemos pedir ayuda también forma parte de reconocer nuestros recursos.

Por ejemplo, una persona que atraviesa una situación familiar difícil puede encontrar apoyo en sus amistades, profesionales sanitarios, servicios sociales o asociaciones comunitarias.

  1. Significatividad: encontrar motivos para implicarnos

Es la dimensión relacionada con encontrar sentido y motivos para implicarnos en los desafíos de la vida.

No significa que todas las experiencias difíciles tengan una explicación positiva o deban convertirse en oportunidades de crecimiento. Significa que nuestras relaciones, valores, proyectos y experiencias pueden aportar significado a nuestra existencia.

Participar en una actividad comunitaria, cuidar una relación importante o desarrollar un proyecto personal pueden ser experiencias que contribuyan a ese sentido.

Estas tres dimensiones se relacionan con la manera en que comprendemos nuestras circunstancias, identificamos recursos y afrontamos las dificultades.

🌿 ¿Qué dice la investigación?

Diversas investigaciones han encontrado asociaciones entre un mayor sentido de coherencia y mejores indicadores de salud percibida, especialmente en el ámbito de la salud mental.

Una revisión sistemática publicada por Eriksson y Lindström en 2006 encontró una relación consistente entre el sentido de coherencia y diferentes indicadores de salud, particularmente la salud percibida. Sin embargo, estas asociaciones no permiten concluir que el sentido de coherencia prevenga por sí mismo determinadas enfermedades ni que sea suficiente para garantizar el bienestar.

La salud depende de múltiples procesos biológicos, psicológicos, sociales y ambientales que interactúan entre sí. Por eso, el sentido de coherencia no debe interpretarse como una obligación individual de mantenerse fuerte frente a cualquier adversidad.

🌿 La salutogénesis también es una cuestión colectiva

Una de las aportaciones que considero especialmente importantes de este enfoque es que nos permite ampliar la mirada desde las capacidades individuales hacia los recursos sociales y comunitarios.

Pensemos, por ejemplo, en una persona que atraviesa una situación de sobrecarga de cuidados. Podemos recomendarle que descanse, organice mejor su tiempo o practique técnicas de relajación. Pero ¿qué sucede si no dispone de una red de apoyo, si sus condiciones laborales son precarias o si no existen servicios accesibles para compartir las responsabilidades de cuidado? Las estrategias individuales pueden resultar útiles, pero difícilmente serán suficientes cuando las condiciones que generan la sobrecarga permanecen inalteradas.

Desde una perspectiva salutogénica y comunitaria, también debemos preguntarnos qué recursos sociales, institucionales y materiales podrían mejorar esa situación. Esta perspectiva conecta con los principios de la promoción de la salud recogidos en la Carta de Ottawa (1986), que reconoce la importancia de desarrollar capacidades personales, fortalecer la acción comunitaria, crear entornos favorables y promover políticas públicas saludables.

Desde esta mirada, construir salud no consiste únicamente en fortalecer nuestras capacidades individuales, sino también en transformar las condiciones que facilitan o limitan nuestras posibilidades de bienestar. Promover la salud no consiste solamente en enseñar a las personas a afrontar mejor las dificultades, sino también en contribuir a crear condiciones que hagan posible vivir con mayor bienestar.

🌿 Una invitación a reflexionar

Antes de terminar, te propongo pensar en tres preguntas:

  1. ¿Qué recursos te ayudan a afrontar las dificultades cotidianas? Pueden ser conocimientos, experiencias, relaciones, espacios de participación o apoyos materiales.

  2. ¿Qué apoyos están disponibles en tu entorno y cuáles echas en falta? Piensa tanto en las personas cercanas como en los recursos comunitarios e institucionales.

  3. ¿Qué condiciones de tu vida necesitarían cambiar para que cuidar tu salud resultara más posible? Quizá necesites más tiempo, descanso, estabilidad, acompañamiento o acceso a determinados servicios.

No se trata de evaluar si estamos haciendo suficiente ni de añadir nuevas obligaciones a nuestra vida. Se trata de reconocer que la salud se construye mediante procesos complejos, en los que interactúan nuestras capacidades, nuestras relaciones y nuestras condiciones de vida.

🌿 Para seguir construyendo salud

La salutogénesis nos invita a formular nuevas preguntas, sin abandonar las que tradicionalmente han orientado la medicina y la salud pública. Además de identificar los factores que producen enfermedad, podemos explorar qué recursos favorecen la salud, cómo se distribuyen y qué podemos hacer para fortalecerlos.

Esta perspectiva abre posibilidades para comprender el bienestar desde una mirada más integral, humana y comunitaria. Porque construir salud no significa vivir sin dificultades, sino disponer de recursos y condiciones que nos permitan afrontarlas y desarrollar nuestras posibilidades de bienestar.

Y quizá una de las preguntas más importantes que podemos hacernos, tanto individual como colectivamente, sea: ¿Qué necesitamos cuidar, fortalecer o transformar para que la salud sea una posibilidad real para todas las personas?

Referencias bibliográficas

  1. Antonovsky A. Health, Stress, and Coping. San Francisco: Jossey-Bass; 1979.

  2. Antonovsky A. Unraveling the Mystery of Health: How People Manage Stress and Stay Well. San Francisco: Jossey-Bass; 1987.

  3. Eriksson M, Lindström B. Antonovsky's sense of coherence scale and the relation with health: a systematic review. Journal of Epidemiology and Community Health. 2006;60(5):376–381.
    https://doi.org/10.1136/jech.2005.041616

  4. Mittelmark MB, Sagy S, Eriksson M, et al., editores. The Handbook of Salutogenesis. 2.ª edición. Cham: Springer; 2022.
    https://doi.org/10.1007/978-3-030-79515-3

  5. World Health Organization. Ottawa Charter for Health Promotion. Ottawa: First International Conference on Health Promotion; 1986.
    https://www.paho.org/en/documents/ottawa-charter-health-promotion